Con la aurora del siglo XXI, se abre en Venezuela una nueva era del cooperativismo.
El Estado venezolano se decide por construir una nueva visión de la economía, basada en la gente y no en los capitales, para lo cual se define una nueva política económica basada fundamentalmente en las organizaciones populares, que tiene como soporte ideológico y político la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en la cual se ratifican y amplían los Derechos fundamentales de las personas, bajo un criterio profundo de inclusión nunca antes visto en el país. En el Plan Económico y Social de la Nación se pone el empeño en la democratización de la economía, a través del penta equilibrio en él establecido bajo la integración de las dimensiones social, política, económica, territorial e internacional. Quien esté atento a los medios de información no controlados por los dueños del capital transnacional ni de sus socios nacionales, podrán observar con objetividad lo que está pasando en Venezuela. Se comienza a perfilar la economía con rostro humano, como diría el Dr. Bernardo Kliskberg del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Social.
En este proceso el Movimiento Cooperativo Venezolano tiene papel determinante, tanto por su tradición invalorable, como también por el reforzamiento producido con la formación de nuevas organizaciones cooperativas dedicadas múltiples actividades económicas, sociales, culturales y ambientales. Los cooperativistas, y en general los sectores populares venezolanos como en muchas otras partes del mundo, hemos entendido que si es posible un nuevo modo de vida mas allá del capitalismo, y que por lo tanto, apostamos por este proceso de construcción de la economía social. Reconocemos que el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías ha asumido una visión y una política acertadas, poniendo a las instituciones públicas al servicio de la formación y desarrollo de la cooperación. Observamos que PDVSA, las empresas del carbón, del aluminio, hierro, electricidad y otras que hoy están apoyando con sus recursos y de múltiples maneras la formación cooperativa, cuestión que antes en la IV república solo iban a manos transnacionales y de algunos privilegiados de los sectores económica y políticamente dominantes. También entendemos que este proceso es una lucha muy fuerte contra los grandes capitalistas privilegiados de siempre, así como también contra la cultura populista y el clientelar que se resiste a perecer; pero no dudamos que se está produciendo una maduración en la conciencia popular de la cual los cooperativistas somos parte y no permitiremos un regreso al pasado.
Emilio Chirinos Zárraga Cooperativa Coquivacoa Centro Interdisciplinario de Investigación, Formación y Documentación de la Economía Cooperativista, Social y Pública (Ciriec Venezuela) Maracaibo – Venezuela
Últimso comentarios